Thursday, July 02, 2009

Mascotas haitianas

Cosas curiosas y no tan curiosas suceden en Haití. Después de unas poco masivas elecciones y de un clima inclementemente caluroso he decidido volver a relatar ciertas historias de la pequeña isla. Nuevamente seguimos con historias de animalitos haitianos.

La primera es compartir que en las áreas comunes de nuestras oficinas circulan libremente dos bellos pavos reales. Desde el 2004 estas dos criaturas pueden ser vistas por los pasillos, las terrazas o en los parking. El misterio es saber como llegaron acá (quizás estaban desde antes de la misión). Me preocupaba saber que estas bellas aves andaban por aquí y cualquier persona podría llevárselos fácilmente. Menos mal Carmen empezó a contar una historia (por supuesto falsa) explicando que la carne de esos lindos pájaros es venenosa si se come. Meses después una persona le contó a Carmen la misma versión que ella había iniciado. Conclusión el rumor exitosamente esparcido ha logrado salvarles la vida hasta hoy.

¿Animales que conocí?
- Bon Bagay el perro de Iris, luego de Alejandro, luego de Roberto. Bon Bagay desapareció. Supuestamente fue atropellado pero todos sabemos que no es así (¿si nunca encontraron su cuerpo entonces como sabía el guardia que lo habían atropellado?).
- Ti Bagay, el gato de Sandra y mió en Cap Haitien. Ninguna noticia al respecto de esta linda felina hallada un día de abril en nuestro entonces jardín.
- Conejo gris, el conejito de Wolf desapareció justo un día antes de navidad y por supuesto el jardinero llegó con el increíble cuento de que justo un perro entro al jardín (las murallas de esa casa son altísimas) y se comió al conejo gris, logrando escapar el conejo negro.
- Don Omar, el gato de Luís fue visto por ultima vez en carnaval. Vale agregar que venden gatos vivos en jaulas en el centro de la capital como si fueran pollos. Por supuesto nunca me he animado para ir a constatarlo.
- Finalmente Garfield, el gato de la casa de Carmen (mi ex casa) fue supuestamente encontrado muerto en un techo. Nunca nadie vio el cuerpo. Hay que decir que Garfield era un gato enorme, bien gordito pero desconfiado y que solo comía croquetas de gato. Me dolió mucho esta noticia, saber que el pobre gatito quien ya había sobrevivido un cierto tiempo finalmente corrió la misma suerte que tantos y tantos animales de esta isla.
- Y en cuanto a nuestra querida y amada gata (aun sin nombre), conocida a veces como Rene, Marmota o Doris, está en nuestro apartamento encerrada. La encontramos en nuestro antiguo edificio, su rol era cazar ratones. La pobre gritaba mucho rompiéndole la paciencia a los vecinos pero siempre simpática y regalona. Fue entonces cuando decidimos secuestrarla con la ayuda de Carla, nuestra gatita llego a su nuevo hogar y de seguro la llevaremos al próximo país donde nos toque vivir.
- Por ultimo el conejito negro (mi hijo adoptivo) es el sobreviviente y hermanito del conejo gris. Wolf los había comprado a ambos para salvarlos de una muerte segura. Conejito o Pascual estuvo bajo la custodia de Raúl en su jardín durante nuestras vacaciones y de regreso fue recibido en nuestra casa. El junto a la gata son nuestros pequeños protegidos. Aunque aun no son tan amigos, estas queridas mascotas alegran y divierten nuestras vidas en este pequeño lugar inhóspito.

3 comments:

Stanley T. said...

Es una pena descubrir tu blog tan tarde porque segun lo que escribes vas a dejar Haiti pronto . Es muy interesante lo que escribes y espero que vas a seguir compartir tu experiencia en Haiti con todos los bloggers . y una pregunta ? Con la experiencia que has tenido / tienes sobre la realidad haitiana ? que me puedes contar sobre la integración de las nuevas tecnologias en Haiti (en Port au Prince , en las Zonas rurales) ..Espero tener noticias tuyas pronto

Yeya said...

que bien que nos permites conocer un paìs tan bonito como es haiti desde otra perspectiva...

mi novio es de haiti, y tu bolg me ha ayudado a entender mas sobre su cultura... espero podamos compartir experiencias mas de serca...(msm?)

Aleph said...

Me deja un poco de sabor amargo el que la gente esté abocada a conocer la realidad de un país tan complejo como Haití a través de alguien que no puede entenderlo a cabalidad.

La especie de que "venden gatos en jaulas como si fueran pollos" en el centro de la ciudad es una de las mil historias de antropófagos que propala la cultura occidental para mantener viva la leyenda del salvaje haitiano.

He recorrido los mercados del centro de P-au-P, los de la calle Dessalinnes y más allá hasta el marché Hipolite y el puerto mismo y he visto todo tipo de animales, pero ningún gato. He estado en casas de haitianos en donde los gatos son mascotas y a nadie acá se le ocurre comerlos. Imagino que los tuyos, si existen, solo tuvieron mala suerte.